¿Llevas tiempo pidiendo a Dios que un miembro de tu familia o alguien conocido sea salvo, y te parece que nada ocurre? El mayor deseo de Dios es precisamente que todos le conozcamos a Él por medio de nuestro Señor Jesucristo: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16).
1. La salvación SIEMPRE es la voluntad de Dios.
Es cierto que la Biblia nos enseña que no todos se salvarán. Dios nos dio el libre albedrío y podemos escoger entre aceptar la salvación que vino a regalar Jesús, o rechazarla.
"Pasaba Jesús por ciudades y aldeas [...]. Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán." (Lucas 13: 22-24).
"No podrán" (v. 24), dice Jesús, pero no porque Él no quiera. De hecho, cuando pedimos al Señor que una persona acepte a Cristo como su único y suficiente Salvador, lo primero que tenemos que recordar es que Él quiere salvarla. Esto significa que nos ponemos de acuerdo con Dios - y esto es esencial - para pedirle algo que justamente corresponde a Su voluntad.
"El Señor [...] es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento." (2 Pedro 3:9).
2. Nuestra oración está basada en el triunfo de Cristo a través de Su muerte y resurrección.
Cuando intercedemos por alguien, a menudo la situación se vuelve más complicada. El enemigo de nuestras almas, el diablo, intenta impedir que esa persona entregue su vida al señorío de Cristo y, a la vez, desanimarnos a fin de que creamos que no sirve de nada rogarle a Dios.
Nos parece, según la realidad, en lo natural, que Satanás está ganando. Sin embargo, la Biblia nos indica todo lo contrario. Cuando el Señor Jesucristo derramó Su sangre en la Cruz del Calvario, "[...] despojando a los principados y a las potestades, los exhibió en público, triunfando sobre ellos en la cruz." (Colosenses 2: 15).
Por lo tanto, aunque la persona por la cual oramos parece más rebelde y reacia, cuando se menciona a Cristo, podemos apoyarnos en esta victoria - eterna - de Cristo en la Cruz, sabiendo que EL MÁS FUERTE ES ÉL, que CRISTO VENCIÓ.
3. Cuando PARECE que no sucede NADA, DIOS ESTÁ OBRANDO.
Pensemos por un momento en la creación de Dios:
- Cuando Dios nos forma en el vientre de nuestra madre, estamos OCULTOS. Durante los primeros meses del embarazo de una mujer, los demás no saben que un bebé está siendo formado en sus entrañas.
- Las plantas provienen de una semilla enterrada, que NADIE VE.
- Cuando hacemos une excursión por la montaña, observamos un chorro de agua que sale de la tierra. Esta agua, VISIBLE en este punto, es INVISIBLE en otros puntos, porque está ESCONDIDA bajo la tierra.
Nuestra oración por la salvación de una persona, de la misma manera, puede parecer a nuestros ojos no producir nada; pero esperemos, lo visible llegará. Tenemos que recordar que el Señor espera de nosotros que mantengamos la fe en Sus promesas; esta es nuestra responsabilidad.
4. ¿Cómo Dios toca el corazón de los inconversos?
Escucho muchísimos testimonios de personas de diversas partes del mundo y me maravilla ver cómo el Señor obra de formas tremendamente diversas y sorprendentes para que Cristo, Su obra en la Cruz, Su muerte y Su resurrección sean revelados a la gente.
Recuerdo:
- A una mujer que contó que el Espíritu Santo le hizo de repente entonar un canto, y en ese momento ella entregó su vida a Cristo.
- A un chico atado por las drogas desde mucho tiempo, que fue tocado por el poder de Dios cuando tuvo una visión de un túnel que bajaba, bajaba... El Señor le dio la comprensión de que ese túnel simbolizaba el infierno. El chico entendió que Dios lo advertía. Fue liberado completamente y nació de nuevo.
- A un joven que iba con malas compañías, y de mal en peor. Su madre estaba muy preocupada pero su esposo le decía acerca de su hijo: "No te preocupes, está construyendo su testimonio." Y un día el Espíritu Santo tocó a este joven, ¡y ahora tiene mucho que contar! Dios lo llamó a ser pastor de una iglesia.
Dios no se asusta ante casos que llamaríamos "sin esperanza".
5. Un ejemplo de una transformación radical: Saulo, el (futuro) apóstol Pablo:
Vemos en la Biblia como el apóstol Pablo mismo, antes llamado Saulo, parecía ser un caso del cual hubiéramos dicho: "No hay nada que hacer, este chico no cambia: "Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel."
(Hechos 8: 3).
¡Pero llegó el "DE REPENTE"! "Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues [...]" (Hechos 22:3-5). Y leyendo el Nuevo Testamento, ya vemos como Dios ha ido usando al apóstol Pablo de una manera increíble.
Cobremos ánimo, pues, y me hablo a mí misma también. Dios sabe exactamente cómo tocar el corazón de las personas que viven separadas de Él y por las cuales estamos orando. El Señor nos ayude a fortalecernos en El y a confiar en Dios y en Su Palabra.
"Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?"
(Juan 11:40).
Dña. Eliane Remy.
Equipo MECES ESPAÑA.
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