PONTE EN:

EL PUEBLO VENEZOLANO, EJEMPLO DE FE Y VALOR PARA EL MUNDO ENTERO

Una tarde aparentemente normal como cualquier otra del pasado miércoles 24 de junio del 2026, mientras muchos salían del trabajo y otros realizaban sus actividades extraescolares, a las 18:04h un primer terremoto de 7,2 grados en la escala Richter sacudió violentamente el Estado Caracobo y otros estados aledaños del país, con un segundo sismo de 7,5 grados alrededor de un minuto después.

Muchos se han salvado de la muerte milagrosamente y otros trágicamente han fallecido. Sin embargo, desde el primer momento y tras los terremotos, el pueblo venezolano se mostró ayudador para con sus compatriotas, tanto en la protección y apoyo a ancianos, mujeres y niños, como arriesgando sus propias vidas para rescatar a muchos en situación de urgente necesidad.

En medio del terror, un clamor a Dios surgió de lo más profundo de sus vidas. Para muchos, no se trataba de un Dios lejano y al que sólo se recurre en los momentos más difíciles de la vida, sino que clamaban a un Dios conocido que ha estado presente aún desde sus más lejanos recuerdos de la infancia. Un Dios vivo, cercano, amoroso y cuidador, manifestado a la humanidad por medio de la Jesucristo, y revelado por el Espíritu de Dios.

Aquella mamá o abuela con su biblia siempre y en oración, ese padre justo y temeroso de Dios o ese predicador callejero incansable siempre dispuesto para con el necesitado hasta ver liberado a ese adicto de sus cadenas. Sincera devoción corriendo por lo más profundo del ser de muchos venezolanos, momentos que marcaron sus vidas para siempre, como describió el Rey Salomón al afirmar “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6).

Aquellos ciudadanos venezolanos, que con sencillez y pocos recursos materiales, afligidos en un contexto de dificultad para la vida y el sostenimiento familiar, cuentan con el tesoro más preciado cultivado en lo más profundo de sus almas, en esa dulce comunión con el Espíritu de Cristo, respetando al Dios Creador.

En contraste con ello, llama la atención la pobreza espiritual y el rechazo de Cristo tan abundante en los países más desarrollados. Aquellos que aparentemente en lo material tienen de todo y lo último que necesitan es a Dios, pero que en realidad nada tienen y nada son sin Dios; “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (Gálatas 6:3). Lo material de poco aprovecha, busquemos prioritariamente las cosas eternas, en la entrega genuina de nuestras vidas, familias, recursos y planes a la voluntad Divina.

El pueblo venezolano, nos está enseñando aún en medio de la tragedia a seguir confiando en el Dios Todopoderoso, entendiendo que para aquellos que han dejado a un lado su orgullosa y necia rebeldía respecto de Dios, y han renunciado a la vida libertina para abrazar y recibir al Salvador Jesucristo, ni siquiera la muerte física podrá impedir la Vida eterna en un lugar de paz, carente de llanto y dolor, con una Vida abundante en adoración y servicio eterno al Creador, Dios Trino (véase Romanos 8:31-39).

Es así que, aún a pesar de tanto dolor con este acontecimiento del tiempo del fin proféticamente anunciado en las Escrituras y que nos recuerda la pronta venida de Cristo (véase Mateo 24:7), podríamos considerar con una visión humana limitada que esta catástrofe es difícil de superar y nada bueno puede traer, olvidando que Dios ama y trata no sólo con Venezuela, sino con toda la humanidad, a través de lo sucedido. Un llamado al arrepentimiento se extiende y se escucha en todo lugar, y aún en medio de la fatalidad de las consecuencias de tales convulsiones del planeta tierra en esa zona geográfica, resurge Vida en Cristo Jesús para multitudes en Venezuela, América del Sur y hasta los lugares más recónditos de la tierra.

Damos gracias a Dios por ese pueblo suyo en Venezuela, remanente fiel y ejército de Cristo llevando consuelo, esperanza y salvación en este difícil contexto, con la inexorable guía y fuerza del Santo Espíritu de Dios.

Desde el ministerio MECES, queremos manifestar que de pocos lugares del mundo hemos encontrado gente tan especial y bendecida como hermanos y hermanas en Cristo Jesús de Venezuela, con su ejemplo de fe genuina y profundidad en el Señor Jesús. Lloramos con ustedes, mientras oramos y podemos ver en el espíritu de forma segura y confirmada por el Amado, que tiempos mejores vendrán para Venezuela en toda área, esperando en oración que el pueblo no se acomode ni se olvide del Dios que los libró de sus aflicciones.

No dejemos de orar por las necesidades allí, y de actuar en lo que pueda estar en nuestras manos en ayudar materialmente. Son años sirviendo al pueblo venezolano, desde este ministerio, llevando la Biblia a quienes no pueden comprar una. Sea el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, glorificado hoy y por siempre, Amén.

El Director, Joël D. Álvarez.

Ministerio Evangelístico Cristo el Salvador (MECES).

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